Arturo Gómez Jaramillo: El Mister Coffee de los acuerdos.


Un intelectual integral, modesto y sencillo, un lector dedicado, un amante de la poesía y un estratega para los negocios internacionales en el sector del café. Ése era Don Arturo. Sus padres: Carmen Jaramillo Mejía y Enrique Gómez Latorre. Su esposa: Silvia Pinzón. Sus hijos: Enrique Gómez y su hija que falleció a temprana edad.

Gómez Jaramillo nació en Manizales en 1915 dentro de una familia liberal, reconocida en la región por su influencia política e intelectual. Su abuelo, Eleázar Gómez Echeverri, fue el primer tesorero del departamento de Caldas; su padre fue Gerente de Aduana de Buenaventura y Barranquilla, alcalde de Manizales y Gobernador del departamento de Caldas. Latorre también colaboró en la administración económica de El Liberal, un periódico del departamento del Cauca. Por otro lado, su tío, llamado como su abuelo, Eleázar, fue uno de los poetas cofundadores del Grupo Bergerc de Manizales que editó la revista Motivos. Eleázar, muy probablemente, influyó en el gusto por la literatura de Don Arturo. Cabe destacar que este cafetero fue colaborador en el periódico liberal "La Mañana" (dirigido por el doctor Ramón Marín Vargas), bajo el pseudónimo de Argoja. Sus columnas eran muestra de su amplio bagaje cultural.

Así como Don Arturo vivió su niñez entre libros y asuntos políticos, también la vivió entre cafetales; las fincas de café pululaban en todo Caldas por lo que, desde siempre, estuvo inmerso en el ambiente cafetero, como también en el de la ganadería y en el de la agricultura. Y no sólo era la cercanía de estas fincas, el niño y el joven Arturo también tuvieron contacto con los campesinos, aprendieron a entender a los cultivadores y demás trabajadores, así como el ritmo de funcionamiento de estos sectores de producción. Este hecho le ayudaría bastante en su actividad cafetera. El nuevo esquema que creó donde logró acuerdos entre productores y consumidores, en parte porque le prestaba bastante importancia a los cultivadores y quería asegurarles la compra de su cosecha para evitar que fueran víctimas de la inestabilidad del mercado, se considera, aún hoy, uno de los esquemas más (si no el más) exitosos de la industria cafetera.

Don Arturo cursó su educación básica en el Colegio de Don Elías Montoya en Manizales, institución donde cultivó el gusto por la lectura. En el colegio Cristo culminó la enseñanza obligatoria en 1934. Una vez graduado dejó Manizales para estudiar Derecho en la Universidad Nacional. En el año 1938 terminó sus estudios y regresó a Manizales para realizar su tesis de grado. Sin embargo, apenas pisó su tierra le ofrecieron ser el Inspector Auxiliar del Trabajo, cargo que no desempeñó por mucho tiempo puesto que fue nombrado Jefe de la Oficina de Control de Precios. Estos dos trabajos le brindaron sus primeras lecciones sobre el mercado y la gobernanza, una de ellas, que la competencia es indispensable para controlar los precios en cualquier mercado. También alimentaron su tesis de grado sobre el trabajo. El siete de noviembre de 1940, don Arturo obtiene su título de abogado.

Gran parte de la vida laboral de este intelectual transcurrió en Manizales. Se desempeñó como Juez Superior y luego como Juez Civil del Circuito. Debido a su excelente gestión fue solicitado como Presidente del Concejo; estando en este cargo procuró una equidad fiscal para poder invertir en obras para los más pobres. Posterior a ésto, bajo la gobernación de Ernesto Arango Tabera, ocupó el cargo de Secretario de Hacienda del departamento en el que apenas duró cuatro meses ya que su amigo de toda la vida, Hernán Jaramillo, le ofreció tomar el mando de la Secretaría del Comité de Cafeteros de Caldas que él había decidido dejar. El 22 de marzo de 1944 fue nombrado en este cargo. Lo que se destacó de su dirección, y que se considera uno de los aportes más significativos al sector cafetero, fue lograr la independencia de los comités departamentales. El fortalecimiento de éstos reforzaron el papel que ejercían en la promoción del desarrollo en las zonas cafeteras.

Siendo todavía secretario del Comité de Cafeteros, tuvo su primer encuentro con Manuel Mejía Jaramillo, Gerente de la Federación Nacional de Cafeteros en ese entonces. La visita de Don Manuel a Caldas fue iniciativa del mismo Don Arturo. Éste último quería que el Gerente estuviera en la inauguración del acueducto de Santa Rosa de Cabal. En septiembre de 1945, Don Manuel solicita la presencia de Don Arturo en la capital para ser el abogado y secretario del Comité Nacional de Cafeteros, oferta que acepta.

Al llegar a Bogotá y entrar en contacto directo con las estadísticas cafeteras, se encuentra con un mercado internacional inestable a causa de los estragos de la Primera Guerra Mundial. A la Federación le urgía recuperar los compradores europeos lo que demandaba enviar un delegado a Europa que se estableciera en Bruselas, puesto que las oficinas en París y Génova ya no existían y Bruselas era un punto medio desde donde se podían hacer negociaciones con distintos mercados europeos para reposicionar el café. Don Manuel contacta a varios opcionados pero finalmente a todos se les dificultaba el traslado; al comentarle esto a Don Arturo la solución aparece frente a sus ojos. Don Arturo es el ideal para ser el representante en Europa y éste, después de consultarlo con su esposa, acepta.

Desde su cargo, interviene en el Acuerdo entre Colombia y Alemania, objetivo central de la Federación. Don Arturo ideó una forma en que los productores y los consumidores obtuvieran beneficios; darle gusto al cliente era una prioridad, al fin y al cabo eran ellos los que compraban su producción. A través del sistema de consignaciones, Don Arturo logra reposicionar el café en Alemania, tarea en un principio casi imposible puesto que estaba dividida en tres gobiernos. En un comienzo Alemania puso condiciones de cuota de importación pero una vez el café colombiano tuvo tanta acogida, esas restricciones fueron eliminadas.

Después de su exitoso trabajo en Europa, tuvo que volver a Colombia. En Octubre de 1957 se presentaron problemas porque la producción de grano estaba creciendo más rápido que el consumo, y Don Manuel solicitó sus servicios como Gerente Auxiliar. El día de su llegada Don Manuel sufre una crisis y muere por lo que Don Arturo debe enfrentar todas las responsabilidades de la Gerencia.

Desde la Gerencia, Don Arturo gestionó acuerdos anuales con los productores sobre cuotas y retención, los cuales permitieron manejar la situación hasta el 1963. También gestionó un Acuerdo Internacional con Consumidores. Otros Acuerdos como el de Nueva York en Naciones Unidas (1962), se dieron bajo su dirección. Así mismo, obtuvo el apoyo de dos grandes productores de café en África: Costa de Marfil y Ángola. Cabe destacar que la importancia de los Acuerdos reside en que éstos le dieron paso al Pacto Mundial Cafetero que controló las exportaciones y los precios por 30 años aproximadamente. Por lo mismo, es importante decir que Don Arturo fue uno de los principales líderes en la creación de la Organización Internacional del Café (OIC).

Unos de los aportes más importantes de Arturo Gómez Jaramillo, considerado por muchos el de mayor contribución pues es el de más recordación, fue el plan de promoción del café colombiano como el mejor del mundo en Estados Unidos, mercado que todavía no habían podido estabilizar. Para esto, con la asesoría de un agencia de publicidad, se creó, en 1959, la marca Juan Valdéz. Como sabemos, esta campaña no sólo funcionó en Estados Unidos sino que fue una campaña válida en todo el mercado externo y permitió la salida de otros productos colombianos.

El ex presidente Misael Pastrana Borrero señala que su gestión fue tan buena como la de Manuel Mejía Jaramillo por lo que considera que Gómez Jaramillo es también Mr. Coffee, pero Mr. coffee agreements porque nació con ese don de disuadir, de crear Acuerdos y lograr su realización.

A causa de enfermedad, Don Arturo deja la gerencia de la Federación en 1983 y el 16 de noviembre de 2006 fallece dejando un importante vestigio.

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